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miércoles, 4 de julio de 2012

DESDE LA DEHESA DE CANDELARIO HASTA LA PLATAFORMA DEL TRAVIESO PASANDO POR HOYAMOROS


Una de las normas de un buen senderista, y mas  aun de un montañero es no realizar rutas sólo, otra sería no tener el tiempo contado porque nunca se sabe, pues bien, esas son las primeras normas que infringí un fresquito día de Julio por la Sierra de Candelario.









Comienzo a buena hora por la Dehesa de Candelario, siguiendo  por el camino hasta la primera gran curva, por donde me desvío  para subir campo a través siguiendo los hitos por El Pulsero, poco después, encuentro de nuevo el camino pero en unos 10-15 metros lo abandona  por un sendero que sale a la derecha, comenzando el ascenso por la cuerda de la Barrera del Canterón que poco después la iremos  dejando a la izquierda para  que con un pequeño descenso comienzo  a la zona  por Hoya Cuevas,  vadeo  el río Cuerpo de Hombre   por un pequeño paso bajo su charca, situándome en  la ladera derecha donde tras unos minutos andando llego el Refugio de piedra donde coincido con un grupo de chiquillos que han pasado la noche allí y se disponen a desayunar. Aprovecho aquí para tomar un pequeño aperitivo energético.

            


Una vez repuesto de energía sigo sorteando piedras y canchales por la ladera derecha de forma lenta y laboriosa siempre paralelo al río Cuerpo de Hombre, finalmente decido bajar hasta el paso que hay por los grandes bloques graníticos, después de buscarlo durante mas tiempo del que debía me decidí pasarlo por el peor sitio, para la próxima ya se por donde no lo haré, el resultado.... muchos rasguños por todo el cuerpo tras descolgarme por esas inmensas piedras,  una vez superado, consigo ver el paso bueno que tenía que haber tomado, pero en fin… así es la aventura.



                      

Una vez ya en la base de Hoyamoros donde me encuentro con varios grupos de escaladores de  boulder que practican sobre los innumerables bloques de piedra, puedo notar en mi una sonrisa difícil de borrar al contemplar el espectacular circo que me rodea, empezando por los Hermanitos y su canal, el Torreón, el Paso del Diablo, y las Agujas de Hoyamoros, que acabarán en la cuerda del Calvitero. Es un buen sitio para hidratarme y disfrutar con algunas imágenes



Después de unos minutos de deleite “decido” cambiar mis planes  de forma repentina, pues tenía intención de subir  hasta la cuerda del Calvitero y seguirla para   tomar el sendero de la  fuente de la Goterina y llegar a la plataforma del Travieso, pues no,  subo por la mitad de la Loma de la Culebrilla en dirección a la mencionada plataforma siempre en línea recta, para ello, tras superar un  pedregal en descenso  mas que incómodo , el de las Cañádillas.


                          



 Ya sólo queda una extensas zona de jaras y piornos que me incomodarán el resto del camino mientras atravieso  los dos arroyos que van a formar la Vaguada del Hornillo dejando en medio el Quemal. Finalmente  asciendo  por la ladera del Travieso desde donde ya se divisa la plataforma a la que llegaré después de  unos minutos de descenso por densa vegetación que me cuesta algún que otro resbalón.

martes, 10 de abril de 2012

RUTA DE LOS MOLINOS - DEL CASTAÑAR -DONDE NACE Y VUELTA A ARROYOMOLINOS

     Esta vez pasé la mañana  de nuevo con el amigo José, una ruta circular que encontramos en Wikiloc del usuario Keduc, que partiendo de Arroyomolinos y ascendiendo por la “ruta de los Molinos” modificamos su recorrido al unirla con la “del Castañar” y posteriormente  “donde nace”  para volver a la inicial en su tramo final de regreso a la población.. Tiene como atractivo la calzada romana de regreso, el alto de Montánchez donde están ubicadas las antenas repetidoras de la señal de tv  y por su puesto los Molinos, construcción que observamos durante todo el ascenso y que datan desde la época  romana hasta el siglo XIX, usados para moler cereales, se componían de una pequeña presa  que recibía agua de otro molino, lluvia y/o arroyo, que era conducida por una acequia de unos 10-15 metros hasta un pozo de bastante altura que desembocaba en la casa donde estaban ubicadas unas palas que hacían rotar unas dos piedras circulares que molían el producto.


     Iniciamos la ruta tras aparcar nuestro vehículo en las afueras del pueblo por la calle Altozano, donde nos encontramos a una simpática mujer de acento nada parecido al  arroyomolinense que nos cuenta su intención de hacer una ruta alternativa, no para turistas, recalca. Después de  preparar las mochilas comenzamos la marcha por una pista de cemento que en su final se separa en una bifurcación donde hay un cartel que ya no anuncia nada (en teoría aquí es donde debería indicar el incio de  ruta del dedo meñique).


     Seguimos por el camino de la derecha, casi paralelos al Arroyo de los Molinos, dejando a la izquierda Peña Aguilera y siempre contemplando por encima la Garganta a la que da nombre el arroyo.
Pisando el camino de piedras nacen sucesivas veredas que vamos dejando atrás y que nos dirigen a los molinos  del margen derecha del arroyo que  finalmente cruzamos.



     Tras contemplar un molino rehabilitado y convertido en vivienda, zigzagueamos por la calzada de piedras donde después de ascender nos dirigimos erróneamente por una calleja por el Camino de las Garganta por la que poco después volvemos tras comprobar el error. Finalmente encontramos el desvío para introducirnos a través de un bosque en la “ruta del castañar”  donde vemos varias construcciones, entre ellas un pequeño depósito de agua



     Mas adelante enlazamos  a otra ruta, “donde nace”  que danto la vuelta por la ladera del monte Roblegordo  nos hace contemplar de nuevo toda la Garganta del Arroyo de los Molinos, pero esta vez desde una altitud mayor y pasando por la fuente que le da el nombre. Nos dirigimos a partir de este punto por el camino en dirección al alto del Roble Gordo donde están las antenas y el  punto geodésico de la zona.


     Tras disfrutar de un pequeño aperitivo y de las vistas que nos permite el día y el lugar, nos dirigimos al otro grupo de antenas y por su caminos comenzamos a bajar hasta Montánchez, a través de  “Camino de la Sierra” que discurre sobre cemento franqueado por parcela con curiosas casas y chalets.


     Una vez en la población y teniendo como referencia las traseras del castillo vamos buscando la salida por  la Calle Virgen de los Remedios, los huertos con los que linda y  su parquecillo que da paso a una calzada empedrada que sin pérdida nos hace descender franqueados por  el  Canchal del Zorro y del Tomillar a la izquierda y la carretera EX-382 con el desvío a Arroyomolinos a la derecha. A la altura de esta bifurcación  tomamos un sendero que converge con  la carretera de entrada del pueblo poco antes del puente del Arroyo Fuente Alba.

     Ya sobre el asfalto sólo nos quedan unos cientos de metros para llegar al coche donde antes, nos mojamos un poco en la fuente que a la derecha nos encontramos y que en su parte alta tiene una placa conmemorativa de la Batalla del Arroyo de los Molinos, en la que durante la Guerra de la Independencia Española, el 28 de octubre de 1811. el ejército formado por españoles, portugueses e ingleses derrotaron a las tropas invasoras francesas.


martes, 27 de marzo de 2012

DESDE EL CASTRO VETTÓN DEL RASO A LOS CHOZOS DEL TÍO DOMINGO Y VUELTA

Comenzamos la ruta desde el Castro Vettón del Raso, a unos 4-5 km de esta población. Fue un núcleo ,poblacional de unas 2000 personas y duró aproximadamente desde el S III a.C hasta e mediados del S.I a.C., defendido por una muralla de 2km y torreones que garantizaban su seguridad hasta que vencido por los romanos, se obligó a sus pobladores abandonar el asentamiento en búsqueda de zonas mas bajas y fácilmente controlables .  En el aparcamiento habilitado para su visita, es donde los autobuses del viaje organizado por el Club Michaelus nos dejarían para comenzar la jornada aunque un poco tarde, eran las 12 de la mañana.

Tras una ràpida visita por el Castro del collado del Freillo, continuamos en ligero descenso por una ancha pista que poco atraviesa un arroyo que este año está seco aunque aun con agua en la fuente que después nos encontramos.

Mas adelante y a la derecha observamos un chozo y un camino que sale a nuestra derecha, es el Camino del Jornillo, que en la vuelta nos jugará una mala pasada. Superamos el puente sobre el Arroyo Pinillo y nos vamos introduciendo buscando rápidamente el lecho de la Garganta Tejea a través de una senda no marcada en el cartel anunciador , a la encontramos  una señalización vertical de la ruta del el Sillao de la Peña de Chilla. En todo el recorrido podemos divisar a la izquierda a los Hermanitos de Tejea.

Seguimos por el margen derecho del arroyo al no fijándonos en el puente de hormigón que debíamos haber tomado. La senda se complica hasta el punto de desaparecer aunque seguimos paralelos al teórico recorrido del agua en sentido ascendente.Después de unos minutos de difíciles metros, encontramos unos hitos  mejorando el transcurso por esta ladera.
 Finalmente bajamos hasta una de las hoyas que aunque con aguas cristalinas están bajo mínimos, allí  aprovechamos para hacer algunas fotos. También desde ese lugar es donde advertimos por primera vez los dichosos chozos.



 Seguimos ahora sí, por el cauce ,  trepando y saltando de piedra en piedra hasta llegar a nivel del chozo donde nos separamos del arroyo por la derecha para encaminar la subida final. Por fin encontramos los chozos del tío Domingo, antiguo guarda Mayor del parque de Gredos , desde su mirador podemos ver mas cerca que desde ningún otro lugar por el que hayamos pasado en el día de hoy el Asperón y la portilla del Bohoyo, parece un chalet con vistas, también observamos claramente el camino recorrido. Tomamos un pequeño aperitivo y procedemos a iniciar la vuelta.

Comenzamos la vuelta por la senda planificada inicialmente, avanzando rápidamente hasta encontrar el resto del grupo que se encuentra comiendo en el arroyo a la altura de la Majada de la Vega de los Toros. Allí aprovechamos para llenarnos de energía con los bocadillos y alguno de nosotros con un platito de callos con garbanzos al que hace frente con un chupito de aguardiente para favorecer la digestión de éstos… .jejeje…

Una vez proseguimos la marcha y pasamos por el puente que antes no conseguimos ver, volvemos sobre nuestros pasos de ida hasta el desvío del camino del Jornillo, que en ascenso durante varios kilómetros y siguiendo a otro compañero, nos desvía del trayecto programado hasta el momento de conseguir la cota de altura mas alta, allí nos damos cuenta del error al ver de lejos el Castro, y decidimos bajar el gran desnivel campo a través por un pinar que termina destrozándonos los pies  hasta llegar al sector C, donde se ubica la parte norte de  las murallas y de ahí al aparcamiento, donde poco después de unos estiramientos subiríamos el autobús que nos llevará de regreso a Cáceres.


lunes, 20 de febrero de 2012

PASEO POR LA SIERRA DEL ARCO CON SUBIDA A LA SILLETA

Paseo por la Sierra del Arco. Se inicia desde la Villa del Arquillo, próximo a Cañaveral(Cáceres), subiendo al punto geodésico de la Silleta y tras pasear por los los cortafuegos de la cuerda de la sierra volver por la dehesa al punto de partida.




La ruta que os presento hoy, mas que una ruta, se trata de un paseo, un paseo por un curioso paraje , la Sierra del Arco, con unas vistas nada despreciables en su punto mas alto, la Silleta.

Esta vez se animó a acompañarme mi amigo Jesús, no comento el apodo que le tenemos puesto, porque sería hablar mucho de él, pero en fin, una buena persona entre otras cosas. Se presenta con pintas de salir a tomar unas cañas si no fuera por las botas, con una bolsita de plástico de supermercado donde llevaba el desayuno que aun no había tomado. Buenas intenciones….


Comenzamos la ruta desde la Villa del Arquillo, una pequeña población semi-abandonada, próxima y dependiente de Cañaveral, en la que según comentaron sólo viven un par de familias. Dejamos el coche en un descampado a la entrada del pueblo, desde allí seguimos la carretera hasta introducirnos en la Villa donde lo primero que encontramos es una plazoleta con una casa rural y otra vivienda de nueva construcción. Aunque nuestra intención es subir al punto geodésico “la Silleta” por un cortafuegos  y posteriormente una vereda que aparece en las fotos del Sigpac, decidimos pasando por un olmo centenario ya muerto,  subir a ver la iglesia, y tras una corta visita emprendemos nuestra subida  en línea recta y campo a través , superando como podemos  terrazas de reforestación y abundante jaras y pinos caídos.
                                            


En la recta final de la subida, alcanzamos unos bloques de piedra con más que admirables formas,  en los que continuamos nuestro reportaje fotográfico de las vistas que allí tenemos imaginándonos como serán  mas arriba. Ya en alto decidimos  protegernos del viento con el pedestal de hormigón que señaliza el vértice geodésico, y allí hacemos el desayuno entre fotos  y fotos con la compañía de los repetidores de televisión.



 


Iniciamos el descenso  encaminándonos hacia el castillo de Portaje por uno de los cortafuegos que recorren la cuerda de esta sierra, comienzan los descensos y pequeñas subidas, en algún momento saltamos algunas alambradas que limitan el recorrido de estas zanjas de protección contra incendios.


Cuando hemos superado aproximadamente la mitad del camino hasta la fortificación, encontramos un obstáculo que dará al traste con nuestros plantes, se trata de una hondonada por la que discurre un arroyo  que desemboca en una charca en su parte mas baja, y que nos impide seguir como habíamos proyectado nuestro paseo. Replanteándonos la marcha decidimos no subir el cortafuegos que nos llevaría al punto deseado por falta de tiempo y optamos por iniciar la vuelta por terreno fácil  y sin cuestas por el que debió ser en su tiempo, el tradicional camino de Portaje a Cañaveral.






















En estos aproximadamente cinco kilómetros de vuelta,  caminamos  por mas zona de repoblación y  dehesa de encinas y alcornoques, en la que  los cerdos y cabras disfrutan del poco alimento que queda a estas alturas de año y escasez de agua.  Nos acercamos a dos caseríos, en el primero de ellos nos reciben unos perros que ante el poco amigable saludo nos hacen modificar nuestro recorrido, incluso uno de ellos decide acercarse a nosotros para conocer en la distancia la marca de  mi bastón, la cual le muestro muy amablemente y finalmente transitando por un pequeño callejón llegamos al punto de partida con la idea de volver con mas tiempo para poder cumplir nuestros planes…